Edna la macumbera trajo cola
Edna debe su nombre a las favelas,
a los vientos sagrados de la playa,
al sacrificio cruento mientras haya
un círculo, una víctima y dos velas.
Al glamour de su madre, damisela
de un galán domador de punto y raya.
A la brisa del mar que se desmaya
en sus pechos de diosa en Fray Portela.
Yo la tuve en mis brazos una noche
de un loco carnaval que no recuerdo,
yo la amé como un loco en aquel coche
sin pensar el peligro en no ser cuerdo.
La dejé, me alejé sin un reproche,
pero, ahora, tengo yo cola de cerdo.
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