Hoy, sin más compañía
que un puñado de lágrimas,
me encierro en esta habitación,
y le abro las puertas a mi alma.
Hoy, triste y sola,
en la penumbra de esta casa,
recuerdo todo cuanto me hizo feliz,
aunque ahora sé que fue una farsa.
Hoy, estos versos no son para ti,
son para las heridas que dejaste bien clavadas,
solo intento hacer brotar la cicatriz,
y olvidar tus labios, cuando decías que me amabas
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