Apasionada llamarada vigoroza
que relicarias escrituras conociste
del antiguo tiempo oscuro -mal llamado-
porque al mismo sol contraviniste.
De tus nocturnos ardores juveniles
nuevos tiempos a luz debiste dar
y fecundada en un sueño extraño
fuiste arca, templo, altar.
Aristóteles estaría muerto
de no haber nacido tú
y el pasado perdido
sin el aura de tu luz.
Dama blanca literata, literaria
desde oriente a occidente conocida
manoseada, utilizada, utilitaria
vergonzosa señorona desvestida.
Reina de los mausoleos
predilecta de los santos
mágica farolela
forjadora de encantos.
Mezcla encerada de fuego y agua
nada te queda ya
humo negro en la muralla
ultima pita ahogada.
Oh vela, velita, velón
estás en la mesa del pobre
lo mismo que en la del rico,
a la hora del bautizo y
al bajarse el telón.
|