Holocausto:
Caminábamos por arroyos de inmaculada inocencia..
Cada paso era una profanación a mundo pretéritos
Señales de pies quietos denostaban capullos de tierna inocencia.
Y cada suspirar una afrenta a momentos de desengaño.
Y pasamos por la vertiente como soñolientos aromos
Nos embustamos, traicionamos y engañamos,
Y la corriente fría seguía a destajos por nuestros.
Pies.
Hubo momentos, y des-momentos, cartas quietas en balcones
Skaspereanos y tragedias griegas cerca del ocaso.
Cicatrices de esclavos romanos y heridas de templarios jornaleros..
Los espinos, empezaron a fluir por el arroyo...
Tenía consignas públicas y malformaciones congénitas..
Y por primera vez algo en nuestro pies se tiñó de roja inocencia
Sangre, maldita y omnipotente sangre. Que se vertió en árboles polacos..
Y escombros berlineses y quedó incólume al holocausto bestial.
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