Envuelve usted en su rostro
la levadura humana,
entre sus barbas sagradas
andan animalitos racionales.
Usted exprimió los libros de Aristóteles,
Descartes, Smith, Furier, Hegel,
y separó en ellos diamante y hollín,
mató así los microbios
que hizo crecer el tiempo entre sus páginas.
De sus manos salieron
estos binoculares
con que perfectos vemos
los colores del mundo,
la piedra filosofica,
el acero promisorio,
el hilo conductor de toda historia,
correa de transmisión del universo.
Para usted, Carlos Marx,
los hombres de la Tierra
hacemos horizontales
las verticales frentes
en muestra de respeto
a sus arrugas. |