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Inicio / Cuenteros Locales / albertoccarles / Octubre en la cocina
Quiero hacer contigo,
Lo que la primavera hace con los cerezos.
(poema 14, Pablo Neruda)
Sonríes. Me señalas con tu perfil. Miras hacia abajo, donde las manos mezclan afanosas una masa blanca y untuosa. Tus labios tiemblan mientras murmuras no sé qué cosas, y tus párpados pestañean veloces, hasta que se te escapa una mirada de reojo. Como dos columnas, tus brazos estirados te sostienen desde la mesada de la cocina, cubiertos por una delicada tela rosada, que luce arremangada hasta los codos. Las manos, casi independientes, trabajan afanosamente, estrujando una y otra vez la prometedora pasta. Inclinas la cabeza hacia atrás, buscando descansar el cuello. Me acerco y lo tomo íntegro entre mis dedos, con una mano, sin apretar, ligeramente. Entrecierras los ojos y te recuestas sobre esa presión que, por conocida, no resulta menos novedad esperada, deseada. Gozando de ella, que te mece, que te ablanda, abandonas la febril actividad de los dedos, y dibujas ahora con la respiración una exaltada plenitud. Resistes con las manos sobre el mármol. Yo también apoyo mi cadera en él. Y te contemplo el perfil, sorprendido y admirado una vez más de que estés allí, nada menos que allí, junto a mí. Siempre he descreído de los milagros, pero contigo mentí descaradamente. Subo por el cuello hasta el nacimiento de la nuca, busco el pliegue que escondes detrás de la oreja, revuelvo el pelo, suave y sedoso, claro como la miel, y cuando te vuelves hacia mí con los ojos cerrados y la boca entreabierta, percibo en mi cerebro con lucidez de vivencia preternatural la certidumbre de lo que quiero hacer contigo. Exploro con los labios en el cuello y te encoges; te pliegas cuando beso detrás de la oreja, muerdo el pequeño lóbulo, y respiro sobre la tenue pelusa de la concavidad de tu sien. Voy y vengo con la boca entreabierta desde la comisura de tus labios, que juegan con una sonrisa, hasta el nacimiento de la nuca, y antes de enfrentarte y entrar en ellos como quien ingresa en puntas de pie en un sitio por demás sagrado, murmuro sobre tu piel, con tono iniciático, casi profético: ...lo que la primavera...y ya no puedo más que callar; las palabras últimas trepan por el pecho, brotan jubilosas, y llegan a mis labios...hace, y finalmente ruedan como pequeñas frutas hasta tu boca...con los cerezos, para que tú las pronuncies.
Y luego alcanzo a percibir cómo crujen tus primeros gajos, y aparecen en sus delicadas puntas esas pequeñas yemas, brotes que preceden al esplendor de tus flores blancas y rosadas. Abierta toda por fin, inundas de perfume y color el aire templado de un maravilloso octubre, buscando ese sol que se derrama con luz primaveral para impregnar con sus rayos la savia vital que te recorre, desde tus carnosas raíces hasta tu periferia exultante y etérea, y que devuelves hacia arriba, dichosa y triunfante, con una nueva luz, transmutada, mil veces florecida.
Ya no eres como la primavera. Eres la primavera. Y me regocijo y disuelvo en ti, como los colores abigarrados de octubre se regocijan y disuelven en la naturaleza misma.
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Texto agregado el 14-05-2004, y leído por 471
visitantes. (9 votos)
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Lectores Opinan |
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2004-07-14 03:58:48 |
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Este texto es una maravilla. Sutil, dulce, sereno y sobre todo lleno de belleza. El juego del poema es algo divino. Se van resbalando los versos por ella y nos haces verlo. Estupendo. Un beso. anapolar |
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2004-07-14 03:54:23 |
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Este texto es una maravilla. Sutil, dulce, sereno y sobre todo lleno de belleza. El juego del poema es algo divino. Se van resbalando los versos por ella y nos haces verlo. Estupendo. Un beso. anapolar |
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2004-05-16 17:34:13 |
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Realmente hermoso, sin decaer un instante el tono exacto, sin exceder en ningún momento, belleza de equilibrio en esas letras. Saludos Cardon |
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2004-05-16 08:15:08 |
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Estoy segura que este texto fue escrito cuando todavía estabas bajo el influjo del agua radioctiva. Es formidable el efecto del agua, es distributivo, es generoso y alucinante, si estuviera Herminia te agradecería por haberlo querido compartir con tus amigos. Consérvate bueno. NINIVE |
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2004-05-15 09:29:46 |
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Es un texto muy bello, me ha encantado. Y estoy con maravillas, después del análisis de Gabrielly, no digo nada más que enhorabuena. Saludos. LoboAzul |
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2004-05-15 03:25:27 |
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Después del comentario de Gabrielly, punto en boca; pero se me desliza, me brota, me estalla en la boca la palabra ¡BELLEZA! para calificar este texto. Un beso maravillas |
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2004-05-14 22:22:09 |
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Esta producción parece un prisma triangular de cristales, con su propia reflexión, refracción y descomposición de la luz. Una novedad reveladora, con otro enfoque, con otras capas en mitad de un calendario de pasiones; décimo mes y Neruda abrazados, entrelazados. Ese “Quiero hacer contigo, Lo que la primavera hace con los cerezos” REFLEJA y dispara la mayor de las sensualidades. ¡Cuánto erotismo en la frase y en el desarrollo de lo que ella provoca! Y releerlo a lo largo de todo el relato, entre lo que se dice y se respira, y se siente, y se acaricia REFRACTA la obsesión y el deseo febril del protagonista por la dueña de aquellas manos que afanosamente estrujan una y otra vez la prometedora pasta. Y muestra claramente el porqué una de las gestas favoritas de Octavio Paz era precisamente esa: el erotismo bien formulado al servicio de la prosa que comunica. Comunica entre los dedos, entre el lóbulo de la oreja y la nuca, entre los sentidos más mayúsculos y profundos. Leerte me ha hecho recordar esta melodía para acompañar tan magistral recitación, que sería todo un evento multimedia único combinado: “¿Hace falta que te diga //que me muero por tener algo contigo? // ¿Es que no te has dado cuenta de lo mucho //que me cuesta ser tu amigo? //Ya no puedo acercarme a tu boca //sin deseártela de una manera loca //necesito controlar tu vida //saber quien te besa //y quien te abriga. //Ya me quedan tan pocos caminos //y aunque pueda parecerte un desatino //no quisiera yo morirme sin tener algo contigo.” (Fragmento) Me ha encantado develar, notar, descubrir en la DESCOMPOSICIÓN de tu luz a este nuevo Carles, que al menos para mí, se muestra con otro precioso cuerpo prismático de posibilidades literarias. Una triada de millonarias estrellas en la enormidad de la amistad, Alberto. Y mil abrazos. Gabrielly |
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2004-05-14 22:03:27 |
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Muy bueno, la prosa excelente la sensualidad sutil .. un abrazo
ruben sendero |
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2004-05-14 21:41:18 |
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Gracias por traerme a este texto, es maravilloso. La suavidad y la ternura lo impregnan todo y el amor... "Ya no eres como la primavera. Eres la primavera." esas dos frases me han emocionado muchísimo. Un beso. MCavalieri |
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