Antiguamente, si más lo recuerdo
mi vida era un festín, donde todas mis emociones corrían, y en donde mi corazos agonizaba de tristeza.
Un día, senté a la belleza sobre mis rodillas
la encontré amarga, la injurié
Aparte de mí toda esperanza, huí
Había llegado al otoño de mi vida y solo recordaba la hermosa primavera de mi juventud para desviar mis emociones del invierno que se avecinaba.
En mi corazón, el frío del rencor asfixio a la esperanza; los sueños se transformaron es pesadillas y como un torpe mate el único amor de mi vida sin saber que él era lo único que tenia.
Pero al final, al pasar por el otoño de la agonía, el invierno del dolor me mostró el amanecer de la primavera.
Miré al frente, alcé mi mirada al futuro y decidí emprender de nuevo el rumbo de mi vida, porque nada dura para siempre y a aquélla voz me decía "sé valiente y esfuérzate por ser feliz".
|