Sin edad, color, sonido o razón, crece dentro de un espacio suavemente.
Es maleable al calor cuando se acerca y me besa.
Está sobre una flor, un sombrero de color, la caricia de mamá cuando se siente en el vientre.
Se vive en plenitud. Un anciano al sonreír, un hombre y una mujer
cuidando al hijo que crece.
Es armar como dice Usted, la belleza de un rincón dentro de una habitación
y soltar allí los sueños que crecen.
Una la luz dejada al marchar, de algún astro sideral reflejada sobre el mar
de lágrimas cuando entristezco.
Y al verlo regresar ofrecer mis labios para beber y allí en puntitas de pie robarle el brillo suave de una estrella.
Por Usted soy terminal, no poseo ningún lugar, donde poder ocultar este sentir que crece sobre cada espacio de mi cuerpo.
Madurará en su edad, su dulzura, su calor, su risa y su mirar; el sabor cálido e intenso de sus besos.
Enamorarme es dejarlo hacer, tomarme bajo su control, acariciarme en silencio
Suavemente.
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