La Página de los Cuentos - www.loscuentos.net - jornuco - 'El decreto.'


El decreto.

Hace mucho tiempo, cuando los ruiseñores no estaban organizados, esta ave era el adorno preferido en los hogares de la alta sociedad de las grandes ciudades, y se fue generalizando poco a poco, hasta convertirse en una costumbre en casi todo el mundo. En cada sala de las residencias en toda Europa y otros continentes del mundo occidental fue el adorno obligado.

Esta costumbre obligó que la captura de esta ave se cotizara bien alto, convirtiéndose en poco tiempo en el oficio mejor pagado de esa época, porque además dicha ave había escaseado. Hubo muchos científicos, altos militares y grandes empresarios que dejaron sus ocupaciones laborales para dedicarse a tiempo completo a la captura del ruiseñor, también los buscadores de oro, que en ese tiempo estaban en su apogeo, cambiaron de oficio y pasaron a llamarse buscadores de ruiseñores.

En las madrugadas, en el pleno frió, cuando la captura del ave se pagaba hasta diez veces su precio, salían grandes caravanas de hombres bien equipados, con mulas y otros animales, en busca de riquezas por las montañas y las cordilleras, probando suerte para tratar de capturar un ave y llevarla a las ciudades enjaulada.

Muchos salieron y no regresaron jamás, porque la ambición lo congelaba en los elevados picos, y otros porque lograban conseguir el ave, y la competencia era tan agresiva, que se mataban unos con otros para quedarse con la codiciada ave.

Llegó un tiempo, que el ruiseñor estaba casi en extinción total, y cada día aumentaba su precio, tanto fue así, que era un peligro andar con un ruiseñor en la mano, porque era hombre muerto, pero a la vez era un peligro para el matador, quien también conseguía la muerte, era una cadena de muerte hasta que el ruiseñor llegaba a la ciudad, pasando de mano en mano y de muerte en muerte.

Muchas familias que se vieron en aprietos económicos, se recuperaron totalmente al vender su ruiseñor, aunque inmediatamente vendían su ave, dejaban de pertenecer a la alta sociedad, quien exigía por lo menos un ruiseñor enjaulado en la sala de las lujosas residencias.

En esos tiempos se llegaron a escribir varios libros famosos explicando la mejor forma de capturar un ruiseñor vivo, entre esos libros algunos fueron bet seller, tales como: “El Ruiseñor y la fortuna”, “Hágase rico en diez días, con un Ruiseñor en la mano”, “El Ruiseñor y la paz” y el más vendido de todos “El buscador de Ruiseñores más grande del mundo”.

La población de ruiseñores en su gran mayoría estaba en cautiverio en las grandes ciudades, pero en los bosques, aun quedaba un remanente que estaba huyendo de los buscadores de fortunas, todo esto provocó, que los pocos que quedaban se organizaran y nombraran a un rey entre ellos, para que buscara una solución definitiva a la horrible situación que estaban viviendo, porque si todo continuaba igual, se iba a extinguir la población de los hombres, y las mujeres se iban a quedar solas, y la humanidad estaba a punto de desaparecer.

Los ruiseñores escogieron al más sabio entre ellos, aquel quien diseñó el plan para huir de los buscadores, y él, inmediatamente recibió la corona como rey e hizo su primer y único decreto que decía: “En vista, que la humanidad se esta matando por la captura de nuestra especie, y esta a punto de desaparecer, en cierto modo por nuestra culpa, queda desde hoy totalmente establecido, que cada vez que uno de nosotros sea capturado, nos vamos a provocar un infarto y así no obtendrán dinero por nuestros cuerpos con vidas, y así se resolverá el asunto, y como dice el refrán: “muerto el perro (ruiseñor), se acabo la rabia (la ambición).


Texto de jornuco agregado el 31-03-2005.
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